jueves, 28 de junio de 2012


 TOY'S DEATH STORY

" Los cuentos dicen que cada juguete guarda en su interior una porción de felicidad de cada momento que ha pasado jugando con su poseedor. Este pequeño trocito de júbilo se convierte desde entonces en su alma. Cuanto más momentos felices han pasado el juguete y su correspondiente niño, más grande y dulce es su alma.
Este alma permanecerá viva hasta la muerte del niño.

Simplemente esto han sido cuentos que siempre se han dicho a los niños para que cuiden sus juguetes y los disfruten con control. En la inocencia de los niños no cabe el hecho de que jugar con sus juguetes puede ser sin duda, un arma de doble filo que podría desembocar en una serie de fatales sucesos.

Los cuentos dicen que cada juguete guarda en su interior una porción de felicidad de cada momento pasado junto a su niño. Ese trozo se convierte desde ese momento en su alma. Cuantos más momentos felices hayan pasado, más grande y dulce será el alma. Cuanto más tiempo pase el juguete sin ser usado y estando abandonado, más se llenará este alma de odio y rabia.
El alma permanecerá viva y llena de rencor hasta la muerte del niño. Natural, o víctima del odio de aquellos compañeros de viaje en su infancia, que fueron olvidados y arrojados a un cajón y obligados a ir cogidos de la mano del olvido. "

- Cuentos, nada más que cuentos. Cuentos de niños. Fantasías, o realidades. -

Carlos fue un feliz retoño concebido en la Noche de San Juan de 1993. Como toda vida bebé, Carlos empezó sus andanzas por este mundo; por aquellos entonces aún liviano, libertino y soñador, pero eso son otras historias de política que no vienen a cuento aquí..., bueno, que eso, Carlos empezó sus andanzas por este mundo de la mano de su compañero de cuna y amigo, Teddy, el oso cariñoso. Un oso de suave pelo marrón, ataviado con una pajarita y con un corazón rojo cosido en su pecho de algodón.
Carlos era muy feliz con ese osito. Jugaba con él a todas horas. Apenas se levantaba de su dulce siesta, o acababa de tomarse sus potitos matutinos, se ponía a jugar con su osito y a simular dios-sabe-qué aventuras, provenientes de la mente de un recién nacido.
Desgraciadamente en la vida de todo niño, todos crecemos, y a su vez, todas las cosas de nuestro entorno también crecen. Carlos tenía 5 años cuando por primera vez su osito sufrió un terrible accidente: Jugando a los avioncitos, el pobre Teddy perdió un brazo. Carlos lloró y lloró, pero su llanto no duró mucho. Tal vez, un par de horas. Teddy volvía a estar en perfecto estado, gracias a su mami, gran costurera.
Pasaban los años y Carlos no se despegaba de su osito. Esa era su alma algodonosa gemela. Ese pequeño trocito de felicidad fue creciendo cada vez más y más en el cuerpo de Teddy. Tenía un alma enorme y muy noble y dulce. Siempre estarían unidos, le dijo Carlos.

[...]

2011.

Carlos tiene 18 años, y hoy por fin se ha decidido a pedir salir a Sandra, una chica que le gusta desde hace bastantes meses. Con un arranque de valor, en el patio del instituto, se lo pide, y ella, entre muecas de sorpresa y vergüenza, acepta. Carlos siente una sensación de alegría que le inunda el pecho. Han quedado a las 6 de la tarde para tomar algo y dar un paseo.
Pasa toda la tarde arreglándose en el baño hasta que se hace la hora acordada.
Acude a la cita.
Es de noche, se ha acabado la cita. Todo ha salido a pedir de boca. Tarde memorable. Pero a Carlos aún le falta algo para que sea perfecta. En la puerta de Sandra, cuando ella se despide de él, Carlos con atrevimiento la besa. Con las mejillas sonrosadas y con una mueca ya de alegría en sus labios, Sandra se despide de él. " Mañana cuando acabe el instituto podemos volver a quedar... si quieres, Sandra." Le dice. " Me encantaría ". Le contesta ella, le devuelve el beso, y se marcha. Carlos piensa que ha sido el mejor día de su vida. Se encuentra contentísimo, lleno de energía. Vuelve a casa canturreando.
Cuando llega a casa se conecta enseguida al Tuenti para ver si ella está. "Oh, sí, sí está. Qué hago? Le hablo? Pensará que soy un pesado. No le hablo? Pensará que no me interesa." Se decide a hablarle. Pasan horas hablando. Se hace tarde, se despiden y quedan a la mañana siguiente a la misma hora. Sabia elección hablarle.

Carlos se dispone a acostarse, cuando ve algo muy familiar, demasiado incluso, encima de la cama. Teddy, el oso cariñoso. "Ted, hemos pasado momentos muy muy buenos, me acuerdo de todos y cada uno de ellos. Te quiero mucho, pero ahora tengo alguien de verdad a mi lado. Alguién que me puede devolver verdaderamente el cariño que le preste. Lo siento tío, pero ya no te necesito, no quiero que venga un día a mi casa y te vea aquí. Pensará que soy un niño pequeño. Sería ridículo, jaja. Lo entientes verdad colega? Siempre te recordaré Ted. Ya nos volveremos a ver tarde o temprano". Dicho esto, cogió a Teddy y lo metió en una caja de cartón y lo guardó en el fondo de un armario.

No me quiere, ya no me quiere. Ya no me necesita. Ya no soy útil. Qué he hecho? Siempre hemos sido buenos amigos. Siempre estaríamos unidos, no lo recuerdas? Por qué me has abandonado?

Ese gran amor, esa gran parte de felicidad, esa gran parte de alma que tenía el osito, se convirtió en puro odio. Puro rencor. Pura maldad.

Yo te di todo lo que necesitabas en todo momento. Compañía, amistad, amor, cariño. Todo. Por qué? Por qué me has hecho esto? Por qué Carlos?

Esas preguntas resonaban en el alma rota, del oso. Todo el cariño fue reemplazado por odio, sed de venganza. " Siempre seríamos amigos"... " Te quiero Carlos" ," Te quiero...", " Te quie..." ,"Te..", " Te quiero matar, Carlos".

Carlos no apareció a la mañana siguiente en el instituto, ni acudió a la cita. Sus padres llamaron a la policía y se procuraron programas de búsqueda para encontrar a su hijo perdido. Su osito de peluche tampoco estaba. Pensaban que su hijo se había escapado con él y se preguntaban por qué. Esta duda les reconcomería el resto de sus vidas.

Carlos jamás volvió a aparecer. Ni Teddy, su osito cariñoso.

" Siempre seremos amigos, verdad Carlos? Siempre, hasta el FINAL. "


Rubén Rico Miralles. Historias de terror escalofriantemente absurdas. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario