jueves, 28 de junio de 2012


 LA CATÁSTROFE TEMPORAL

Me llamo Robert Manley, y voy a contaros mi historia.


Corría el año 1983, era verano. El verano que cambió toda mi vida.
Ese verano mi padre me regaló un Cadillac, ni más ni menos. Y yo quedé anonadado. Prendado de él. Me dijo que lo había encontrado en un cobertizo a las afueras del pueblo. Que lo arregló y que me lo dio a mí para mi cumpleaños. Mi 23 cumpleaños se cumplía ese verano. No tardé en probar aquel maravilloso coche.


Recorrí el viejo pueblo más de 10 veces aquella primera vez que subí al coche. Estaba encantadísimo. Mis padres estaban también muy contentos de que yo fuese feliz.


Llegó Agosto y con él, llegó la tragedia. Conducía el Cadillac a casa de Jess, una amiga, que habíamos quedado para ir al cine cuando de repente, un coche se me cruzó por el camino invadiendo mi carril y tuve que hacer una maniobra para no colisionar con él, perdiendo el control del coche y deslizándome fuera de la calzada donde choqué contra un árbol y salí despedido del coche. El cinturón de seguridad del tiempo que tenía cedió.


Desperté a los 10 días en el hospital de Hammond. Me había fracturado algunas cervicales y un brazo y había quedado en coma durante ese período. Puse las noticias. Me sorprendió ver que estaba en en blanco y negro y le pregunté a la enfermera si me podía cambiar la tele, que esa estaba rota porque no se veía en color en ningún canal. Ella me miró con una cara extraña y murmuró yéndose: " Este chico del golpe te ha quedado un poco tonto. "


Ajeno a lo que pasaba, inmerso en una extrañez interna.. miraba por la ventana, y anonadado solo veía coches muy antiguos y carteles de películas muy antiguas también. Pensé que Hammond era como una ciudad perdida en el tiempo y en el desarrollo. Pobre de mí... una enfermera me trajo un periódico por si quería leer las noticias y para mi sorpresa databa del 23 de Agosto de 1959!
Debía de ser un error.. pero si estábamos en el 1983! Esto no podía estar bien.. debía de pasar algo... le pregunté a la enfermera por qué me había dado un periódico tan viejo y ella me dijo que era de ese mismo día, que no podía ser viejo.


HABÍA RETROCEDIDO 24 AÑOS EN EL TIEMPO! No daba crédito a lo que estaba pasando, pero es que estaba pasando!


Me tuve que concienciar de ello pues si mencionaba algo de que venía del futuro me tacharían de loco y no saldría de ese hospital nunca.


Sin saber adónde ir... ni qué hacer... iba a salir del hospital cuando, de repente, en la sala de espera, veo a mis padres, jovencísimos, allí sentados. No podía creerlo. Quería decirles algo, pero no podía, no me atrevía. Si le decía que era su futuro hijo, me tacharían de loco. En ese momento, veo salir a una enfermera guapísima y les dice a mis padres... " Lo siento, las pruebas son negativas. Señor Manley, usted es estéril. No puede ni podrá tener hijos... lo siento, de verdad. " Y mis padres rompieron a llorar... QUÉ??? Pero.. estéril??? Y cómo nací yo?? Debía de ser un error... o un mal resultado. Debía ser eso. Era imposible, pues yo había nacido de ellos.
No le di demasiada importancia. Volví a mi cama, y esperé a que me diesen el alta. A los 2 días vino esa bellísima enfermera joven a mi habitación a darme mis pertenencias y a darme el alta. Era guapísima, la más bella que yo jamás había visto. Y pensé, estoy en 1959... no tengo nada, ni nadie, no puedo perder nada más... estoy solo... así que me dispuse a invitar a salir a esa enfermera. Para mi suerte estaba soltera ! Era unos años más mayor que yo, tendría unos 32, pero me daba igual, me gustaba.
Y descubrí que yo a ella también, que se había paseado muchas veces por mi habitación a ver si mejoraba durante mi estado de coma... Salimos más de una noche. Fuimos al cine, a pasear por el lago, al parque. Y nos dimos el primer beso. Y vinieron más y más. Estaba en el pasado, pero, volvía a ser algo feliz... almenos, la tenía a ella. Monique se llamaba. Era Canadiense pero vivía allí en Hammond. Una noche, le dije que la amaba. Fundimos nuestros cuerpos y nuestras pasiones con desenfreno. Fue la mejor noche de mi vida. Todo volvía a sonreirme. Era una felicidad amarga, no era mi época, no era nada mío, pero.. tenía a Monique, que valía la pena.


Me enteré de que había quedado embarazada y todo dió un vuelco. No tenía dinero, pues no trabajaba en esa época. Y su sueldo de enfermera no le daba para sustentar y alimentar al bebé... pero no se practicaban abortos por esa época... llego a mencionar algo de eso y me califican de brujo... entonces Monique decidió tenerlo. Tras 9 meses, nació un lindo retoño. Robert, como a su padre, le quiso poner. Monique me comentó lo que quería hacer... " Escucha, Robert, sé que es duro... pero.. no podemos mantener a nuestro pequeño Robert, es imposible, y quiero que crezca bien, que vaya a la escuela.. que tenga amigos, que salga con chicas... " Se me hacía un nudo en el estómago. "... por eso he decidido que se lo voy a dar a una familia que no pueda tener hijos." En el fondo, era buena idea, pero me entristecía mucho no poder criar a mi hijo...
A los 3 días apareció la família que adoptaría al pequeño Robert. Eran unos amigos de Monique, me dijo. Cuando los vi... mi corazón dio un vuelco. Mi vida... se tambaleó. Los pilares sobre los que se asentaba cedieron. Allí estaban MIS PADRES, de nuevo! Monique les dijo: " Aquí tenéis a vuestro ansiado hijo.. por favor, cuidadlo como nosotros no podremos hacerlo... dadle la educación y la vida que merece. Tratadlo como a vuestro hijo y nunca le digáis nada. Será un Manley a partir de ahora. Que no sepa nunca que tuvo unod padres de verdad tan irresponsables. Nosotros nos contentaremos con poder verlo crecer sano y feliz... Aquí tenéis al pequeño Robert." Ellos entre lágrimas también, le agradecieron infinítamente a Monique esa acción que estaba haciendo por ellos. Nunca le estarían lo suficientemente agradecidos. Y se me acercaron a mí, y me dijeron... " Chico, en tu honor, le dejaremos el nombre de Robert.. como a su verdadero padre... el pequeño Robert ".


No daba crédito a lo que estaba viendo... a lo que estaba sucediendo.. el pequeño Robert... ese.. ERA YO. O sea.. yo... era adoptado. Mis padres no podían tener hijos y me adoptaron! Adoptaron mi hijo! No.. no tiene sentido. Es.. imposible...
SOY MI PADRE Y MI HIJO A LA VEZ!! Entonces... Monique... era mi MADRE. Mi verdadera madre. DIOS MÍO. Lo que había hecho.


No.. es que no... como podía ser mi padre y mi hijo a la vez... mi padre... mi hijo... mi padre... mi hijo... mi hijo... y mi padre... YO. Al día siguiente, sin poder soportar lo que había vivido, lo que había pasado, mis verdaderos orígenes, mi verdadero pasado, me suicidé. Y así acabó mi historia. Después al poco tiempo mi novia y también mi madre, Monique, se lanzaría por un puente de la pena y la angustia de haberme perdido.


Y mis padres de toda la vida, o bueno, lo que yo creía, los Manley, se enteraron de lo sucedido y definitivamente jamás le contarían nada a su hijo, a mí. Que yp era adoptado y que mis padres se habían suicidado. Si antes tenían dudas, después del suceso se negaron completamente a contarme lo sucedido.


Y esta es la historia de Robert Manley, un chico normal com una vida normal al que tras un accidente volvió al pasado extrañamente y conoció a su verdadero amor, Monique, que resultaría ser su madre y él mismo su padre, pues engendraron un retoño al que llamaron Robert y que por motivos de dinero dieron a los Manley en adopción, un matrimonio incapacitado para tener hijos.


Esta es la historia de Robert Manley, padre e hijo de él mismo.


Rubén Rico Miralles. Historias de terror escalofriantemente absurdas.
Aunque esta técnicamente es un drama. Un drama bastante escalofriante.

 TOY'S DEATH STORY

" Los cuentos dicen que cada juguete guarda en su interior una porción de felicidad de cada momento que ha pasado jugando con su poseedor. Este pequeño trocito de júbilo se convierte desde entonces en su alma. Cuanto más momentos felices han pasado el juguete y su correspondiente niño, más grande y dulce es su alma.
Este alma permanecerá viva hasta la muerte del niño.

Simplemente esto han sido cuentos que siempre se han dicho a los niños para que cuiden sus juguetes y los disfruten con control. En la inocencia de los niños no cabe el hecho de que jugar con sus juguetes puede ser sin duda, un arma de doble filo que podría desembocar en una serie de fatales sucesos.

Los cuentos dicen que cada juguete guarda en su interior una porción de felicidad de cada momento pasado junto a su niño. Ese trozo se convierte desde ese momento en su alma. Cuantos más momentos felices hayan pasado, más grande y dulce será el alma. Cuanto más tiempo pase el juguete sin ser usado y estando abandonado, más se llenará este alma de odio y rabia.
El alma permanecerá viva y llena de rencor hasta la muerte del niño. Natural, o víctima del odio de aquellos compañeros de viaje en su infancia, que fueron olvidados y arrojados a un cajón y obligados a ir cogidos de la mano del olvido. "

- Cuentos, nada más que cuentos. Cuentos de niños. Fantasías, o realidades. -

Carlos fue un feliz retoño concebido en la Noche de San Juan de 1993. Como toda vida bebé, Carlos empezó sus andanzas por este mundo; por aquellos entonces aún liviano, libertino y soñador, pero eso son otras historias de política que no vienen a cuento aquí..., bueno, que eso, Carlos empezó sus andanzas por este mundo de la mano de su compañero de cuna y amigo, Teddy, el oso cariñoso. Un oso de suave pelo marrón, ataviado con una pajarita y con un corazón rojo cosido en su pecho de algodón.
Carlos era muy feliz con ese osito. Jugaba con él a todas horas. Apenas se levantaba de su dulce siesta, o acababa de tomarse sus potitos matutinos, se ponía a jugar con su osito y a simular dios-sabe-qué aventuras, provenientes de la mente de un recién nacido.
Desgraciadamente en la vida de todo niño, todos crecemos, y a su vez, todas las cosas de nuestro entorno también crecen. Carlos tenía 5 años cuando por primera vez su osito sufrió un terrible accidente: Jugando a los avioncitos, el pobre Teddy perdió un brazo. Carlos lloró y lloró, pero su llanto no duró mucho. Tal vez, un par de horas. Teddy volvía a estar en perfecto estado, gracias a su mami, gran costurera.
Pasaban los años y Carlos no se despegaba de su osito. Esa era su alma algodonosa gemela. Ese pequeño trocito de felicidad fue creciendo cada vez más y más en el cuerpo de Teddy. Tenía un alma enorme y muy noble y dulce. Siempre estarían unidos, le dijo Carlos.

[...]

2011.

Carlos tiene 18 años, y hoy por fin se ha decidido a pedir salir a Sandra, una chica que le gusta desde hace bastantes meses. Con un arranque de valor, en el patio del instituto, se lo pide, y ella, entre muecas de sorpresa y vergüenza, acepta. Carlos siente una sensación de alegría que le inunda el pecho. Han quedado a las 6 de la tarde para tomar algo y dar un paseo.
Pasa toda la tarde arreglándose en el baño hasta que se hace la hora acordada.
Acude a la cita.
Es de noche, se ha acabado la cita. Todo ha salido a pedir de boca. Tarde memorable. Pero a Carlos aún le falta algo para que sea perfecta. En la puerta de Sandra, cuando ella se despide de él, Carlos con atrevimiento la besa. Con las mejillas sonrosadas y con una mueca ya de alegría en sus labios, Sandra se despide de él. " Mañana cuando acabe el instituto podemos volver a quedar... si quieres, Sandra." Le dice. " Me encantaría ". Le contesta ella, le devuelve el beso, y se marcha. Carlos piensa que ha sido el mejor día de su vida. Se encuentra contentísimo, lleno de energía. Vuelve a casa canturreando.
Cuando llega a casa se conecta enseguida al Tuenti para ver si ella está. "Oh, sí, sí está. Qué hago? Le hablo? Pensará que soy un pesado. No le hablo? Pensará que no me interesa." Se decide a hablarle. Pasan horas hablando. Se hace tarde, se despiden y quedan a la mañana siguiente a la misma hora. Sabia elección hablarle.

Carlos se dispone a acostarse, cuando ve algo muy familiar, demasiado incluso, encima de la cama. Teddy, el oso cariñoso. "Ted, hemos pasado momentos muy muy buenos, me acuerdo de todos y cada uno de ellos. Te quiero mucho, pero ahora tengo alguien de verdad a mi lado. Alguién que me puede devolver verdaderamente el cariño que le preste. Lo siento tío, pero ya no te necesito, no quiero que venga un día a mi casa y te vea aquí. Pensará que soy un niño pequeño. Sería ridículo, jaja. Lo entientes verdad colega? Siempre te recordaré Ted. Ya nos volveremos a ver tarde o temprano". Dicho esto, cogió a Teddy y lo metió en una caja de cartón y lo guardó en el fondo de un armario.

No me quiere, ya no me quiere. Ya no me necesita. Ya no soy útil. Qué he hecho? Siempre hemos sido buenos amigos. Siempre estaríamos unidos, no lo recuerdas? Por qué me has abandonado?

Ese gran amor, esa gran parte de felicidad, esa gran parte de alma que tenía el osito, se convirtió en puro odio. Puro rencor. Pura maldad.

Yo te di todo lo que necesitabas en todo momento. Compañía, amistad, amor, cariño. Todo. Por qué? Por qué me has hecho esto? Por qué Carlos?

Esas preguntas resonaban en el alma rota, del oso. Todo el cariño fue reemplazado por odio, sed de venganza. " Siempre seríamos amigos"... " Te quiero Carlos" ," Te quiero...", " Te quie..." ,"Te..", " Te quiero matar, Carlos".

Carlos no apareció a la mañana siguiente en el instituto, ni acudió a la cita. Sus padres llamaron a la policía y se procuraron programas de búsqueda para encontrar a su hijo perdido. Su osito de peluche tampoco estaba. Pensaban que su hijo se había escapado con él y se preguntaban por qué. Esta duda les reconcomería el resto de sus vidas.

Carlos jamás volvió a aparecer. Ni Teddy, su osito cariñoso.

" Siempre seremos amigos, verdad Carlos? Siempre, hasta el FINAL. "


Rubén Rico Miralles. Historias de terror escalofriantemente absurdas. 


 EL HADA DE LAS VERDURAS.

" Los niños de hoy en día ya no comen verduras. Las dietas equilibradas están desapareciendo. Los niños de hoy en día prefieren carne, pescado, patatas fritas, pero no tienen un hueco para la ensalada. Consecuencias de esto? Transtornos alimenticios que bien pueden afectar a la salud del niño, tanto en el cuerpo, como en su boca. Pueden aparecer carencias de proteinas y vitaminas, problemas como llagas o úlceras en las bocas y, cómo no, la típica regañina con la mami que quiere que tomemos nuestra ensalada.
Desgraciadamente, hay algo más allá del simple hecho de dejar un plato de verduras en la mesa. Cuesta creer, que algo oscuro se cierne sobre un acto tan estúpido e infantil como es dejarse la cebolla de la hamburguesa, porque no nos gusta, en la bandeja. Cuesta creer que una hoja de lechuga en el plato pueda desencadenar hechos que escapan a nuestra imaginación y entendimiento. Hechos catastróficos y terroríficos, que pueden dejar petrificados a cualquiera que los escuche. Cuesta creer, que las verduras tengan tras de sí una maldición. Cuesta creer que cada vez que un niño deja la verdura en el plato, ésta sea la última cosa que probaría en su vida. Cuesta creer que un trozo de tomate desencadene una serie de muertes cruentas y sangrientas. Cuesta creer que un ente maligno te persiga hasta acabar contigo por despreciar la verdura.


Las madres siempre han dicho que hay que comer de todo, y sobretodo, verdura. Hay algo detrás de todo esto, detrás de todos estos consejos que tanto hemos oido que ya nos suenan a tópico? La respuesta era bien sencilla. Sí. Las madres no nos lo dicen por decir, sino por nuestro verdadero bien. No el bien físico y saludable, sino por el bien de nuestras vidas, ya que algo destructivo y paranormal iría detrás de nosotros si no les hiciésemos caso. Las madres lo saben. Saben que existe. Los niños lo desconocen. Viven ajenos y felices donde asumen que no comer verdura tendrá consecuencias no mucho más graves que quedarse sin postre. Los niños no saben que existe. Ingénuos. Un secreto muy bien guardado. Un secreto fantasmal. Un secreto escalofriante y desgarrador. Un secreto de ultratumba. El secreto del Hada de las verduras.


Sed de venganza, de carne fresca. Aguarda pacientemente, inactiva, a que algun niño desobedezca a su madre y no se tome la ensalada. Es su hora de actuar. Es la hora de despertar. Es la hora de la matanza. Es la hora de la masacre. Es su hora.


Ésta es la leyenda de Romilda Rose. Mujer tejana que sufrió una terrible desgracia en el verano de 1860. Solo comía verdura, amaba los animales y odiaba la carne. En su pueblo natal de Texas, un pueblo muy conservador, la tomaron por loca y bruja, pues no quería alimentarse de carne como todo el poblado y se apartaba de todos ellos y lanzaba maldiciones a todos los que saciaban sus apetitos con carne. Fue perseguida, dada caza y quemada junto con el huerto que ella misma cultivaba. Fue ahí. Fue ahí donde todo empezó.. en el verano de Texas de 1860. Fue ahí donde empezó la historia de venganza del espíritu de Romilda Rose. Fue en ese momento cuando juró venganza de todos aquellos que despreciaran la verdura y para ello, su espíritu endemoniado, corpóreo y mártir vagaría por toda la eternidad esperando, al acecho, de algun joven revoltoso. Todas las madres juraron guardar el secreto y aconsejar a sus hijos, siempre de comer verdura, para hacerse fuertes. Esa fue la tapadera de la gran verdad que allí aconteció.
Fue en ese momento donde se curtió la leyenda. Su leyenda. La leyenda de Romida Rose; la leyenda del Hada de las Verduras. "


...


Chicago, Illinois. 4/6/2009 23:38
Matt entró en el McDonald's y se pidió una Big Mac. Se sentó en la mesa de la esquina del recinto y se dispuso a comerse la hamburguesa. Antes de ello, quitó la lechuga.... "Vaya, lleva lechuga! A la próxima no la vuelvo a pedir! " ; pensó. Seguidamente empezó a devorar su cena.


Chicago, Illinois. 4/6/2009 23:51
Matt fue al servicio a hacer pis.


Chicago, Illinois. 5/6/2009 00:22
Una señora de la limpieza encuentra el cuerpo de Matt en el suelo del servicio enmedio de un reguero de sangre. Está muerto. Tiene el estómago completamente rajado. En su boca lleva un trozo de lechuga. En las paredes se puede leer: " Las madres siempre dijeron que había que comer verdura, Matt " escrito en sangre.



Rubén Rico Miralles. Historias de terror escalofriantemente absurdas.